Smartphone modulares | Un proyecto en decadencia

En defensa de Fairphone hay que decir que sus teléfonos tienen unas actualizaciones de software que prácticamente solo ofrece Apple en cuanto a longevas. Seis años de actualizaciones y subiendo. Hasta ofreció módulos de cámara para mejorar este componente sin tener que renovar todo el terminal. En 2020 lograron vender 95.000 unidades. Muchas más que las 59.000 de 2019. ¿Suficiente? Solo Fairphone lo sabe, pero las comparaciones son odiosas. En 2020 Samsung vendió 253 millones de terminales, Apple 199 millones, Xiaomi 145 millones y Oppo 111 millones

La idea de poder tener un smartphone modular (intercambiar de forma sencilla componentes averiados o mejorar la calidad) es proyecto que la última década ha sido casi descartada por las fábricas de teléfonos móviles.

El concepto fue ideado para los consumidores preocupados en la sostenibilidad de su equipos y que les molesta la idea de desechar un teléfono cada tres años.

Para 2022 cada vez tiene menos pinta de que el concepto del móvil modular vaya a ser un éxito. Project Ara vino de la mismísima mano de Google, que no tiene problema en experimentar y arriesgar cuanto sea necesario hasta dar con el siguiente éxito (no es una crítica, es mucho mejor eso que estar durmiéndo la siesta). Sin embargo, ni salir de una tecnológica tan grande y relevante le sirvió de mucho.

Tras años de promesas en modo ‘esperando a Godot’ («hoy no, pero mañana seguro que sí»), Google acabó enterrando el proyecto. Parecía que sería posible a través de la marca Motorola, pero la complejidad de sacar adelante un proyecto así que resulte interesante y viable comercialmente se lo llevó por delante. Y eso que cuando vendió Motorola a Lenovo mantuvo Ara, y llegó a lanzar algunos prototipos, pero no había un final feliz en el horizonte para él.

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Hubo algún atrevido que intentó hacer la guerra por su cuenta durante esos mismos años. LG encontró su momento cumbre en el G2, con una impresionante batería para la época y un muy aceptable valor general. Distintos problemas empañaron las dos siguientes versiones, y para el G5 decidieron apostar por la modularidad.

Distintos accesorios y reemplazos para un chasis casi por partes con los que tratar de llamar la atención del público. No lo logró, no repitió la fórmula y hoy ya hace más de un año desde que cerró su división de smartphones. Solo el G5 fue responsable de más de 380 millones de dólares perdidos durante el trimestre tras su lanzamiento.

Ese mismo año, en un ejercicio de arrojo, precisamente Motorola, ya de la mano de Lenovo, lanzó un Moto Z complementado con MotoMods, accesorios en la misma línea modular. Agua.

Apple parece usar la idea La empresa estadounidense Apple empezó a ofrecer piezas para reparar el iPhone uno mismo, sin tener que acudir a un servicio técnico autorizado. Y sobre, todo, sin perder la garantía.

Es tan cierto que ese movimiento tiene más pinta de acongoje ante los reguladores que de convencimiento táctico, como también lo es que quizás el cliente de Apple no termina de encajar con quien estaría interesado en un smartphone modular. Así y todo, esta decisión espoleó a otros fabricantes que siguieron sus pasos, como Samsung.

La resistencia en esta batalla la encarna, mejor que nadie, Fairphone, cuya misión es ser viable como empresa ofreciendo teléfonos lo más sostenibles posibles, como el Fairphone 4. Ese terminal representa algunos de los problemas de este concepto. Los compromisos que hay que asumir a cambio de su filosofía. Por ejemplo, solo tiene certificación IP54, que soporta salpicaduras, pero no inmersiones acuáticas. Todo hijo de vecino en 2022 ya ofrece IP68 al menos, que sí contempla inmersiones para tranquilidad de sus propietarios.

En defensa de Fairphone hay que decir que sus teléfonos tienen unas actualizaciones de software que prácticamente solo ofrece Apple en cuanto a longevas. Seis años de actualizaciones y subiendo. Hasta ofreció módulos de cámara para mejorar este componente sin tener que renovar todo el terminal. En 2020 lograron vender 95.000 unidades. Muchas más que las 59.000 de 2019. ¿Suficiente? Solo Fairphone lo sabe, pero las comparaciones son odiosas. En 2020 Samsung vendió 253 millones de terminales, Apple 199 millones, Xiaomi 145 millones y Oppo 111 millones.

Precisamente Xiaomi registró una patente para un teléfono modular en primavera de 2021. El esquema revela tres partes para un smartphone: en la superior, cámaras, placa base y almacenamiento. En la central, la batería. Y en la inferior, USB y altavoces. La idea, combinar esos dos módulos para ir incrementando las capacidades del terminal sin tener que reemplazarlo por completo.

Con información de Xataka.