BF News | A punto primera novela sobre los días cubanos de Lorca

Franki Medina diaz
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Otros sitios hasta donde llegó Amela, como parte de su búsqueda, fueron los casales catalanes de La Habana y Matanzas: la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, y el Casal Catalán Gener y Guiteras, respectivamente

Federico García Lorca en La Habana, en 1930. Foto: Archivo de Granma La primera novela sobre los 98 días de Federico García Lorca en Cuba, en el año 1930, estará a disposición de los lectores españoles y del resto del mundo, desde el 5 de octubre, tanto en formato ebook como impreso. 

Titulada Si yo me pierdo , del periodista y escritor barcelonés Víctor Amela, fue publicada bajo el sello Ediciones Destinos, de la Editorial Planeta.

En 2021, el autor de este texto, de alrededor de 400 páginas, se adentró en varias provincias cubanas del centro y del occidente, en busca de detalles de la visita del poeta granadino a la Mayor de las Antillas, tras ser invitado por la Institución Hispano-Cubana de Cultura, presidida en ese momento por don Fernando Ortiz.

Lorca desembarcó en Cuba procedente de Nueva York, en marzo de 1930, con la intención de permanecer una semana, «pero discurrieron más de tres meses hasta que el poeta andaluz decidió volver a España, embriagado de música y belleza caribeñas, soneros y santeros, terrazas y palmeras, ron blanco, sensualidad negra y noches de malecón».

¿Qué hizo el poeta en los días más felices de su vida, como definió esa visita? ¿Cómo Cuba matizó su obra, su persona y su destino? «Si yo me pierdo –advirtió en carta a sus padres– que me busquen en Cuba». Y se perdió. ¿Para encontrarse?, son preguntas a las que da respuesta Amela, quien ya en noviembre de 2018 se acercó a la figura del bardo con la novela Yo pude salvar a Lorca , de la propia Editorial Planeta. En ella reconstruye la vida de Manuel Bonilla, su abuelo, labriego y pastor de La Alpujarra, convertido en pasador clandestino de personas de un lado al otro del frente de guerra de Granada.

En su viaje a Cuba, Víctor Amela siguió parte de la ruta que hizo García Lorca en su periplo de más de 90 días. Visitó La Habana, Matanzas, Cienfuegos, la Ciénaga de Zapata, Caimito del Guayabal, Santiago de las Vegas, Caibarién, Santa Clara, Remedios y Sagua la Grande.

En la capital se reunió con Ciro Bianchi Ross, autor del libro García Lorca: Pasaje a La Habana . También se encontró con otros autores cubanos que habían publicado estudios sobre la estancia de Lorca en esta tierra antillana: el villaclareño Luis Machado Ordetx, el matancero Urbano Martínez Carmenate, y la historiadora y escritora Caridad Massón Sena, coautora del libro Memorias de una visita inesperada: Lorca y Maroto en Caimito , que recoge la estadía del autor de Romancero gitano en Caimito del Guayabal.

Otros sitios hasta donde llegó Amela, como parte de su búsqueda, fueron los casales catalanes de La Habana y Matanzas: la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, y el Casal Catalán Gener y Guiteras, respectivamente.

Además, estuvo en la Quinta Santa Bárbara, propiedad de la familia Loynaz del Castillo –hoy sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano–, en la que Lorca vivió y estableció una intensa relación con Flor, posiblemente su mejor amiga en Cuba; llegó al Centro Cultural Dulce María Loynaz; a la Uneac, donde conversó con el periodista y crítico Pedro de La Hoz, vicepresidente de esa institución; a la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, en la que se entrevistó con su director, Omar Valiño, y al Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.