Arqueólogos de Instagram: viajan por la Provincia, retratan sus tesoros y los comparten en la web

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Viajar en Foco 02.jpg María Laura Vázquez y Carlos González, creadores de Viajar en Foco

Desde vías férreas, en cuyos márgenes florecían pueblos y ciudades, hasta páramos donde el naciente Estado se abría paso a fuego de Remington, las marcas y su gente están al alcance de los buscadores. En la era digital, muchos de ellos usan las redes para compartir sus descubrimientos. Son autodidactas y aventureros, pero también generosos. Apuestan a que se conozca y reconozca el patrimonio. Ámbito dialogó con los creadores de las cuentas “Mondo Salamone, “Viajando en el 404″ y “Viajar en Foco, para conocer más del turismo rural en su versión web.

Informate más Una influencer murió mientras se sacaba una selfie sobre un acantilado Salamone.jpg Mondo Salamone: el portal del cementerio de Azul, una de las obras más impactantes de Francisco Salamone.

Mondo Salamone Año 1938. Una muchedumbre silenciosa se agolpa frente al cementerio de Azul. La imagen es inquietante. El ángel de 21 metros clava sus ojos en la inmensidad bonaerense. Su espada marca la frontera entre los muertos y los vivos, como una versión local de Caronte, el barquero que transportaba las almas al Hades. “No me gusta. Parece obra del diablo”, masculla fastidioso el intendente. Francisco Salamone lo mira: “No diga tonterías, doctor: ni el diablo se hubiese animado a tanto”.

Casi siete décadas después, en 2007, parado frente a ese mismo portal, Martín Aurand cae rendido ante el hechizo de Salamone. Esa fascinación casi accidental, que se reveló en un viaje para visitar a su padre, derivó en la creación de “Mondo Salamone , un proyecto fotográfico de redes sociales que retrata la obra del arquitecto italiano, cultor de palacios faraónicos y edificios futuristas desperdigados por la Provincia durante la gobernación de Manuel Fresco.

Salamone es una excusa que encontré para recorrer la Provincia, que es mi interés real. No es solo ir a sacar las fotos de sus obras y seguir viaje, sino ir un tiempito y conocer lo que las rodea. Uno atraviesa la Provincia para ir de viaje y se cree que hay solo soja o vacas, pero te metés en los pueblos y siempre hay algo inesperado” , explica Aurand a Ámbito . Vecino de Villa Crespo, de 39 años, trabaja digitalizando VHS y diapositivas, pero en Mondo Salamone da rienda libre a su faceta fotográfica, que practica de manera amateur, recorriendo parajes bonaerenses con su mochila al hombro.

Al igual que muchos amantes de Salamone, Aurand también se fanatizó apenas tomó contacto con la obra del “arquitecto de las pampas”: “Después de conocer el cementerio de Azul, empecé a llevar un registro fotográfico y a organizarme con mi expareja para hacer viajes. Todo fue muy lento y sin apuro. Cuando empecé no había redes sociales. Si hoy creemos que Salamone es un misterio, en ese momento era muy difícil conseguir información fiable”.

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Tiempo más tarde, probó suerte con el incipiente mundo de las redes. Primero, en 2010, con Tumblr “porque estaba de moda y me gustaba la interfaz”. De esa experiencia nació el título “Mondo Salamone. “Por entonces ya tenía muchas localidades relevadas y muchas fotos. Tenía que hacer algo con esa inquietud personal. En paralelo surgió Facebook, que era el lugar donde pasaba todo en ese momento. Recién hace 3 años hice el Instagram; eso me cambió el chip. Me di cuenta que había una necesidad de la gente de conocer más”.

Acerca de los primeros contactos con otros seguidores del arquitecto fallecido en 1959, cuenta: “Me ayudó un grupo de Yahoo donde se juntaban interesados a intercambiar información. De ahí saqué el contacto del arquitecto René Longoni, que lo estudia hace décadas. Yo tenía un libro de él con sus primeras investigaciones. Le había escrito por mail y le hacía preguntas sobre la obra. Al día de hoy todavía nos escribimos. Le mando recortes y varias cosas que encuentro y él las filtra”.

En la actualidad, el Instagram de Mondo Salamone tiene cerca de 7.500 seguidores y más de 300 fotos de mataderos, cementerios, plazas, parques y otras obras que el arquitecto construyó en localidades como Rauch, Guaminí, Azul y Epecuén -esta última fue escenografía del show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, banda del Indio Solari, en abril-.

Salamone II.jpg Varias de las postales serán volcadas en un libro que Aurand ya está delineando y que espera publicar a fin de año. Su última aventura fue en el partido de Alem, a donde viajó invitado por una seguidora para sumar postales a su porfolio. Su alojamiento fue poco ortodoxo, ya que debió dormir en un centro de aislamiento preparado para recibir a pacientes con Covid-19.

“Lo que me gusta mostrar de Salamone es que la gente se lo apropió viajando o por comentarios de amigos. Me parece muy piola ir rastreando registros populares en distintos contenidos. Me gusta estar ahí, hablar con la gente y que se vayan abriendo. Al principio es como que en los pueblos no entienden por qué hacés ahí. Siempre te dicen ‘pero acá no hay nada, ¿por qué no vas a Bahía Blanca o una ciudad más grande que ahí tenés cines?’, y uno en realidad está escapando de eso. A medida que entienden la onda de uno, ahí te empiezan a contar sobre lugares para visitar y surge la conexión”, concluye.

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Viajando en el 404 Con espíritu de road movie, Pablo Delonghi , un trabajador ferroviario de 51 años que vive en Exaltación de la Cruz, recorre las rutas bonaerenses en un Peugeot 404 de 1967. Su cuenta de Instagram, “Viajando en el 404″, suma seguidores día a día y es una verdadera delicia para los amantes de los caminos, los pueblos y el rock and roll. La aventura empezó en 2020, cuando en plena pandemia Delonghi concretó un viejo sueño: comprar un auto igual al que tenía su padre. “Me avisó un amigo. Estaba acá, a tres kilómetros de casa. Fue amor a primera vista, no tuve dudas”, dice.

Tras la necesaria puesta a punto con un mecánico “vieja escuela”, el León salía a la ruta. Primero fueron viajes tímidos, zonales. Su dueño cuenta: “Empecé yendo a Capilla del Señor, un lugar precioso, que es acá cerca, a 15 kilómetros. Puse una foto ahí, vi que tenía muy buena recepción y empecé a buscar lugares”. Aunque la cuenta de Instagram ya existía, Delonghi la usaba para compartir música con sus amigos. La buena recepción a las primeras postales del 404 lo hizo abrirse y cambiar el perfil de privado a público.

Lo siguiente fue relacionarse con otros usuarios que, como él, viajan recorriendo la Provincia. A su favor jugaba su conocimiento profundo de los pueblos y ciudades, consecuencia de su experiencia como ferroviario. Tal como explica, “Viajando en el 404″ es volar al pasado: “El toque distinto que le podía dar era el auto. Muchos pueblos están como detenidos en el tiempo, e ir con un auto así es una perfecta simbiosis. Es un viaje en el tiempo. Llegar a un pueblo invita a la charla. Eso viene solo. Vos parás el auto en una esquina y siempre se te acerca alguien a charlar. El auto es el que atrae”.

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Estaciones, puentes, pulperías, almacenes e iglesias son algunos de los paisajes de Buenos Aires que pueden verse en la cuenta de Delonghi, siempre acompañados por el flamante Peugeot verde, la estrella del trip. Son aquellos lugares que muchos de sus jóvenes abandonan para probar suerte en la gran ciudad. Entonces, sus habitantes más grandes se erigen como guardianes del patrimonio; testigos de una historia pujante que creció al ritmo de los ferrocarriles, las venas de la Provincia, y que hoy lucha por subsistir.

La experiencia en redes sociales se fortaleció a la sombra de la pandemia. Al haber restricciones para circular, muchas personas le dicen “con vos estoy viajando sin moverme”. Pero no son las únicas: también hay fierreros y usuarios a los que el auto los retrotrae a sus años felices: “Hay gente joven que te dice ‘mi abuelo tenía uno’ o ‘con ese me llevaban de vacaciones cuando era chico’. El promedio de edad es entre 30 y 45 años. Casi todo el mundo te dice que tuvo uno”.

Y entre las más de 100 postales vintage, una destaca por su belleza y realismo. Es en una vieja YPF rutera en las periferias de Cortines. En ella se puede ver al Peugeot estacionado al lado de los surtidores, una imagen digna de un film de Scorsese. Según su autor, esa foto marcó un antes y un después. “La puse en el grupo de Facebook ‘Pueblos de Buenos Aires‘ y tuvo montones de Me Gusta. La adoro porque fue la que más llegada tuvo a la gente. Incluso se armó debate sobre si era de los 70 o no, pero por la patente te das cuenta de que es actual. Mi idea es conseguir una patente vieja para hacer las fotos”.

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Así, este “lobo solitario” invita a descubrir parajes bonaerenses en sintonía Easy Rider. Y si bien acá no hay apuro para llegar al Mardi Gras, nunca está de más tener a mano un disco de Creedence o The Doors para enriquecer la travesía y acelerar hacia el futuro: “La idea es ver si puedo armar un canal de YouTube. Ir creciendo, que se vaya poniendo más entretenido. Mostrar los pueblos, rescatar la memoria. Es colaborar para que la gente vaya a conocer y a comer, por ejemplo. Todos tienen un lugar para comer, donde se come riquísimo y no te matan con los precios. La gente de los pueblos a veces es reservada, tenés que saber entrarle, pero el auto hace que se abra mucho. Así es más fácil” .

Ruinas de Villa Epecuen.jpg Ruinas: Villa Epecuén, en la lente de Viajar en Foco.

Viajar en Foco Viajar en foco Además de ser pionera, “Viajar en Foco es toda una institución entre las cuentas turísticas de Instagram. Creada por la profesora de Geografía María Laura Vázquez y el fotógrafo Carlos González , el perfil supera los 40 mil seguidores, convirtiéndolo en un verdadero tanque de las redes sociales. Su génesis se remonta al 2015, cuando, cansada de la rutina y de la repetición de la ciudad, la pareja decidió salir a la ruta sin rumbo claro. No sabían que sería un viaje sin retorno.

A menos de 100 kilómetros de distancia de Lanús, donde viven, Vázquez y González encontraron parajes fascinantes y empezaron a volcarlos en la web. Como la mayoría, su primera cuenta fue en Facebook, pero rápidamente desembarcaron en Instagram para explotar la potencia de las imágenes. “Viajar en Foco empezó como un hobbie y hoy es un trabajo. De hecho, los viernes, sábados y domingos son de Viajar en Foco. También nuestras vacaciones de invierno; ya nos están esperando desde dos municipios. Somos nosotros dos y el auto” , cuenta a Ámbito la profesora.

Viajar en Foco 02.jpg María Laura Vázquez y Carlos González, creadores de Viajar en Foco.

La interacción con los usuarios y sus inquietudes hicieron que el proyecto cobrara volumen. Mucha gente descubría repentinamente que a solo horas de Capital Federal había sitios tan hermosos como ocultos: “Fue una explosión de alegría ver la cantidad de gente que le gusta lo mismo que a nosotros. Lo que más nos alegró es que la gente de los boliches de campo nos empezó a decir ‘chicos, se me llenó el boliche desde que ustedes nos publicaron’. Los hoteles tienen reservas que les dicen ‘lo vimos en viajar en foco’. Eso es increíble”.

Pero no todos son paisajes, gastronomía y hoteles: también están los habitantes que mueven esos pueblos y sus historias. Vázquez detalla: “Nos gusta encontrar personas que no salen en las revistas. Esos personajes que hacen a nuestra patria y no son tapa. Gente que labura muchísimo por nuestro país de manera silenciosa. No era solo el tinte turístico, sino también lo cultural, rescatando los testimonios de la gente que vive ahí”.

Y si bien la pandemia todavía azota, las restricciones a la movilidad generaron un crecimiento del turismo rural como alternativa a los grandes viajes. Sobre este aspecto, la usuaria destaca dos valores : uno económico y otro cultural . “A los argentinos nos gusta mucho viajar. Encontrar en las redes que haciendo 100 kilómetros podés pasarla bien con ofertas para todos los gustos fue maravilloso. Favoreció un montón al turismo interno. Ahora, que estamos de a poquito volviendo a la normalidad, creo que va a ayudar mucho económicamente al país. Imaginate todo lo que sufrieron gastronómicos y hoteleros en esta pandemia” , analiza.

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Sobre la dimensión cultural, afirma que “se trata de revalorizar nuestras raíces, nuestra historia, nuestra cultura. Encontrar ese amor que vemos cuando nos comparten un mate, que, si bien ahora no se puede, sé que lo vamos a volver a hacer. Cuando la gente de los pueblos te abre la puerta de sus casas y conversás como si los conocieras de toda la vida. Estas cosas que tiene el argentino, tan nuestras, que nos emocionan. En la pandemia conseguimos revalorizar ese aspecto cultural”.

A modo de conclusión, Vázquez recomienda visitar cualquier almacén de ramos generales para “comer como corresponde”, disfrutando de una grata sobremesa y sin tener que hacer fila para ocupar un lugar. “Invito a seguir a todas estas cuentas que lo hacen con muchísima pasión. Hay excelente contenido y un montón de lugares que no se conocen y que merecen ser conocidos. Visiten la Provincia porque es alucinante todo lo que van a encontrar: sierras, mar, campo. Todo lo que se les ocurra”, cierra.